Aghata parecía perdida, dime si no eras ella, dime si no eras la Luna.

martes, 18 de enero de 2011

Quizás es por venganza que la Luna no tiene luz.
Quizás es por celos que el Sol no la quiere compartir.
Quizás es la soledad madre de ambos.
Quizás ninguno se siente admirado.

Quizás tienen asuntos pendientes.
Quizás existe una historia no revelada.
Quizás la luz que emiten en conjunto,
es el reflejo de una mirada enamorada.

Quizás el amanecer es cuando el sol va a la oficina.
Quizás es por placer que la Luna sale de noche.
Quizás es coincidencia que estén en el mismo universo.
Quizás son sólo ruedas de algún coche.

Quizás el sol se incendia y nadie le tiende una mano.
Quizás la Luna lo tiene así de ardiente.
Quizás los dos se esconden del otro.
Quizás se aman pero ninguno es consiente.

Quizás me hizo efecto el mirar la Luna.
Quizás me mareó el calor del sol.
Quizás me reconocieron entre tanta mujer.
Quizás es otra alucinación y voy a enloquecer.



miércoles, 12 de enero de 2011

A ti que consuelas mi espanto,
y que heredas sueños y presagios,
a ti que confundes aguas,
contigo comparto un retrato.

A ti que ignoras la historia,
y pintas azules y negros,
a ti ladrón de experiencias,
creador de risas y llantos.

A ti que te encuentro en mis lágrimas,
a ti que sollozas encuentro,
a ti que pides compañía.
En ti me fijo y no pienso.


Aguas saladas - Mar - Océano Pacífico.
Ignoraba. Ahora, no me engaño.
Fingía. Ahora, no uso antifaz.
Escondía. Ahora, demuestro.
Escapaba. Ahora, asumo.
Me confundía. Ahora, tengo un borrador.
Imaginaba. Ahora, recuerdo.
Pintaba. Ahora, escribo.

Como cambia uno...

lunes, 3 de enero de 2011

Como si consagrara mis amaneceres a tu oscuridad.

Oscuridad entre sol y sol,
y tus pupilas,
velan silencio.

domingo, 2 de enero de 2011


Recuerdas ese verano, donde tanto hablabas de ella, donde las olas golpeaban el reflejo de la luna, y yo sonreía sin mas que decir.
Ese verano donde observabas las estrellas buscando alguna constelación jamás vista, para regalársela, mientras yo te miraba de costado y contaba una por una tus pestañas.
Ese verano donde en cada huella que acariciaba la arena, guardaba las palabras que no te diría, deseando ser la princesa del castillo que construimos.

-¿Lo recuerdas?
-Sí
-Pensé que no...
-Lo recuerdo y no encontré la constelación, pero sí a quien le regalaré mi mundo.
-¿Ella?
-Si, ella, la que disfrutó ese verano junto a mi.