Aghata parecía perdida, dime si no eras ella, dime si no eras la Luna.

lunes, 2 de junio de 2014

Invierno.

La tomó del mentón y levantó su cabeza buscando sus ojos, Estaban llorosos, la miró con dulzura y le sonrió. Ella no entendía por qué él seguía allí, a su lado, después de todo... Le dio un beso en la frente, uno tímido y entre tanto le dijo: "Eres el tipo de mujer que no tiene clasificación." Ella sonrió y se secó las lágrimas con la manga del chaleco, le acarició con un dedo la mejilla y respondió: "Me dueles donde antes me hacías cosquillas", y le regaló un beso fugaz en los labios, uno permanente, uno doloroso, el último. 

Luces.

Y así como si nada, anda su sonrisa por las calles, recorriendo los rincones de la ciudad, descubriendo la magia del tiempo, encaminándose y sorprendiéndose de encontrar otro labios, pero sin sonrisas.

Perspectiva.

Ella soñaba.. Quería ser la mujer de su vida, a quien él amara y cuidara. Que aun que la viera llorando con los ojos ardiendo, riendo como una loca, despeinada al despertar o en su peor facha, que pensara que era hermosa, perfecta, única. Ella soñaba con eso, y mientras lo hacía, creyendo que jamás se haría realidad, él lo vivía. 

Un favor.

No quiero ser ese suspiro que nace en tus ojos y termine en tu boca; ese que nace conmigo y termina con otra.

Telaraña.

A veces es bueno compartir un sueño. Uno de noche, uno de mañana o de ayer. También es bueno cumplirlo, uno de hoy, uno secreto, uno de siempre.
Sólo una vez dejé un sueño, se fue en mis letras, caminando contigo y ahí se quedó.