
Recuerdas ese verano, donde tanto hablabas de ella, donde las olas golpeaban el reflejo de la luna, y yo sonreía sin mas que decir.
Ese verano donde observabas las estrellas buscando alguna constelación jamás vista, para regalársela, mientras yo te miraba de costado y contaba una por una tus pestañas.
Ese verano donde en cada huella que acariciaba la arena, guardaba las palabras que no te diría, deseando ser la princesa del castillo que construimos.
-¿Lo recuerdas?
-Sí
-Pensé que no...
-Lo recuerdo y no encontré la constelación, pero sí a quien le regalaré mi mundo.
-¿Ella?
-Si, ella, la que disfrutó ese verano junto a mi.
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