
Está de más decir que la gente se equivoca.
Se equivoca al hablar, al caminar, al educar y a equivocarse.
Se equivoca al elegir, al decidir, al escuchar y a encontrar.
También al prohibir y a conceder.
Y en algo más se equivocó.
Se equivocó al traerme aqui, donde estoy.
Porque no debería estarlo.
Me deberían haber enseñado a volar y no a caminar, aunque lo arreglé al imaginar.
Me habrían enseñado a cantar en vez de sólo hablar, pero no incomoda hacer ambas.
Podrían haberme enseñado a cerrar los ojos. Pero así, no me habría dado cuenta de que ellos son la mejor cámara fotográfica, la mejor cámara de video y el mejor album de fotos.
Me quejo, pero estoy contenta.
Me quejo, pero lo tengo todo.
Me quejo, pero creo no quejarme.
Ya no me quejaré, no tengo porque.