Aghata parecía perdida, dime si no eras ella, dime si no eras la Luna.

lunes, 2 de junio de 2014

Perfección.

Iba conduciendo con el pelo recién lavado, con su perfume, las ventanas abiertas y su voz al aire. Cantaba alto, muy alto, no le importaba nada ni nadie. Se permitía sonreír frente a quienes la miraran estáticos desde la otra pista. Estaba encantada, asombrada, radiante. Por fin dejó de ocultarse, de silenciarse, de avergonzarse. Era ella, sin pudor, sin peros, así natural, única, hermosa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario