La tomó del mentón y levantó su cabeza buscando sus ojos, Estaban llorosos, la miró con dulzura y le sonrió. Ella no entendía por qué él seguía allí, a su lado, después de todo... Le dio un beso en la frente, uno tímido y entre tanto le dijo: "Eres el tipo de mujer que no tiene clasificación." Ella sonrió y se secó las lágrimas con la manga del chaleco, le acarició con un dedo la mejilla y respondió: "Me dueles donde antes me hacías cosquillas", y le regaló un beso fugaz en los labios, uno permanente, uno doloroso, el último.
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