Eres un secreto,
ese que llevo entre mañas,
ese que causa efecto, en cada capricho
y cada mañana.
No pretendo serle fiel a mis ojos,
ni al viento flojo, prefiero irme contigo,
lanzarnos pronto al vuelo, al fuego rojo.
Vendí mi alma a tus labios,
drené mi sangre y escamas,
confío en tu sonrisa y en cada detalle,
dile adiós a los suspiros, a los sueños vacíos.
Eres clave lenta, violenta y plasmada, en cada susurro,
en cada calle.
Siembra el pulso, el impulso a besarte,
calma el deseo, las ganas de nunca dejarte.
Dame lo que crees y seremos iglesia,
esa misma, la de todos, la sin amor ni conciencia.
Dame alas para volar
y razones para quedarme,
dame nada y tendrás todo,
sólo deja enseñarte.
Mientras tú hablas de política
yo hablo de amor, a esa distancia
me tienes de la realidad
y el temor,
Dime lo que crees y seremos paciencia,
esa misma, la de todos, la que nos cuesta...
la que separa al amor de la ciencia.
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