Tus ojos calman cualquier tormenta,
mientras los míos sueñan en cunas abiertas,
tus labios amenazan cada esquina de mi boca,
los míos, lanzan esferas de miedo en cenizas.
Tus manos, pintan segmentos escondidos en mi cuerpo,
las mías, descubren nudos envueltos de latidos en tu pecho.
El aire se lleva los colores y palabras,

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