Ya eran las mismas cinco miradas, exactamente los mismos pasos e irremediablemente el mismo sentir. Comprenderá alguna vez que así de fome se vuelve el menú, así de repetida suena la canción, así de usado se siente el anillo.
Y es que el plato ya lo probé, una y otra vez.
El siguiente era igual...
Por favor, que cambien al chef.
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