
Estaba con ansias esperando la llegada de las vacaciones de verano para ir a casa de mis abuelos y reencontrarme con el aroma que cautivó mis anhelos este año.
Eran sólo cinco interminables días los que faltaban para poder verla y conocerla nuevamente.
Entre seis horas de sueño, interrumpidas por mensajes de la compañía telefónica, le soñaba, desperté antes de que sonara la alarma y me levanté primero que todos en mi casa.
Revisé que todo estuviera en la maleta y partí rumbo a su encuentro.
Desde la ventana del tren, a unos cuantos kilómetros podía ver mi destino, donde deseaba acurrucar otro más de sus besos.
Me bajé, caminé hacia la salida de la estación y me enconté con su figura, como si de verdad supiera que yo había llegado, como si me hubiera esperado.
"Por fin"dejó escapar por entre sus finos labios; dejé mi maleta en el suelo, recogió mis manos temblantes de emoción, me miró a los ojos como transfiriendo información y recuerdos del verano pasado. Se sentía como la primera vez, sin capítulos repetidos ni deseos ya cumplidos.
Caminando por la plaza me pidió sentarnos en una banca frente a un árbol frondoso que invadía el lugar en sombra, que hacía falta en ese entonces.
Nos sentamos y comenzamos a hablar de la vida, de lo que había sucedido entre mes y mes que no nos vimos y lo mucho que esperábamos vernos nuevamente.
Mientras jugaba con su pelo, yo la recorría con sumo cuidado con mi mirada (como no aprovechar magna hermosura y no ser recordada luego). Recuerdo haber estado finalizando mi recorrido en sus ojos, cuando dijo;"¿en que piensas?, me detuve un momento a ver mi reflejo en
su mirada dizfrasada de inocencia, y me dejé contestar que sólo le escuchaba, que al estar con ella nada interrumpía el poder de su voz. Se sonrió y dejó su mano derecha en una de mis piernas, le acaricié su cabellera y reposé mi mano en su nuca dejando latir en sus labios mi deseo. Incapaz de recobrar la percepción del tiempo, sentí que lo nuestro era infinito, eternamente latente en nuestras vidas, y así seguirán más veranos y largas esperas. Y así seguirán las ganas de tenerte a mi lado y realizar el deseo recién ilustrado.
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