Las hojas observaban que andaba mal, las nubes envolvían al sol, y las flores escondían sus semillas, por si era alergia. Todos dudaban, y temerosos esperaban que se le pasara.
De repente, el bostezo del viento fue interrumpido por unas miradas asombradas que nacieron a coro.
Poco a poco fue confiando entre tantos ojos posados en su presencia. Cuidadosamente fue revelando su belleza, abría sus alas y las sacudía con elegancia. El viento quedó atónito, jamás en su larga vida, había visto tanta hermosura, delicadeza y perfección detallada en una figura tan pequeña para su gusto.
Las flores, le dieron la espalda al sol, otro embobado.
Prontamente, se lanzó al vuelo. Y todos impactados, el más aliviado, el viejo árbol, que ya no sentía molestia.
Por la noche, luciérnagas acompañaban a su nueva compañera, mariposa le pusieron de apodo. Entre ellas emitían miradas por lo callado que era el viaje.
En la mañana, todos comentaban lo soñadora que era, y que sólo se dejaba llevar.
Pero nadie se daba cuenta que el viento, enamorado, le acurrucaba mientras dormía, le susurraba historias al oído, para entretenerla, mientras ella sólo sonreía.
Enamorado componía melodías, para que elevara su vuelo.
Las nubes, envidiosas por sus magníficos colores, confundían y nublaban su camino.
Mientras la mariposa se posaba, por última vez, entre los huesudos brazos del viejo árbol, miraba a su alrededor y disfrutaba de las caricias del viento, pensaba- lo siento por no poder hacerte llegar este mensaje, pero gracias a ti descubrí un mundo nuevo, me elevé a unas alturas que jamás pensé poder alcanzar, y disfruté de historias y melodías, de tu compañía, gracias por recibirme sin peros, aunque siempre está la neblina entre las montañas del este. Gracias por hacer importante mi presencia y por gozar de lo que pude entregar-.
La mariposa se acurrucó en los bazos del viejo árbol, y el viento se despidió con un beso en la mejilla.
Desde entonces, el viento la recuerda mirando el espectáculo de colores en la puesta de sol, imaginando que son las alas flameantes de su enamorada.
Hoy, el viento me confesó, que mi mente es el reflejo de esa mariposa y que este maneja una máquina, y es mi cuerpo.
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