
Por qué te puedes elevar tan alto,
si estás anclado a mi existencia,
como sé ese enigma de tus labios, aunque evidente,
si deshago tus palabras con mi boca.
Es palpable el deseo de tus dedos,
ansían mi figura aprendiz
y mis caderas, que carácter revelan,
reconociendo la vida sin otro desliz.
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