Aghata parecía perdida, dime si no eras ella, dime si no eras la Luna.

jueves, 4 de noviembre de 2010


Convertías mis mañanas en algo incomparable, decías sin pensar, modales, para que decir.
Las noches. Inventabas en cada una un cuento distinto con nuestra historia y mas allá de tus defectos, está lo que amo, o quizás los amo a ellos.
Tu voz, inigualable, cambiada por el cigarrillo, vicio de toda tu vida, por mas que intenté que lo dejaras nunca me prestaste atención (jaja), pero bueno, no sería lo mismo sin tu cajetilla en el velador, en la cosina, en el baño, en la terrasa...
Tus pasos, los escuchaba por donde quiera que anduvieras, siempre dejando claro que estabas presente.
Y tus labios, no los recuerdo sin pintar, rojos, rosas, hasta morados, tú y tus gustos.
¿Alguna palabra que te describa?, una dama no eras, sólo puedo responder mujer, una mujer respetable y siempre digna, frente en alto y no te importaba nada lo que dijera la gente, sólo eras tú... y yo.
Por cierto, ¿que hacías tanto rato metida en el baño mientras yo estaba viendo televisión?, da igual, total no me puedes responder.
OYE! nunca compraste el perfume que viste el mes pasado, era mi regalo...
tampoco dijiste que lo harías.

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