Aghata parecía perdida, dime si no eras ella, dime si no eras la Luna.

domingo, 24 de octubre de 2010

-Allí estaba él, sentado en la amaca, silvándole al viento, mirando las estrellas, el oscuro cielo, casi, hecho a pinceladas.
Solía pronunciar un nombre. Nombre que con suma frialdad y tristeza apretaba entre sus labios. Nombre que ya no tiene relevancia alguna, pero que aún, palpita en su memoria.
En su mirada perdida, se reflejaban las imágenes guardadas de aquel momento.
Aquel momento de profundo temor, de constante alerta.
Encendió un cigarrillo, su pulso no lo acompañaba, con la garganta seca y frente sudada.
Me contó que sólo recordaba una habitación con un aroma dulce pero un ambiente denso.
Veía unas sombras, y oía palabras a lo lejos... palabras que por mas insignificantes fuesen su existencia, representaban su destino y paradero.
"Calma, ya no más, preferiría estar en otro mundo. Que no exista conexión con éste mundo", pensaba él.
Y si su amaca no fuese tan estrecha, y su cigarrillo que jamás logró encender, fue su último aliento, y el cielo que observaba era un recuerdo o un mundo paralelo al nuestro... si tan sólo resolviera la realidad se podría dar cuenta de lo que yo logré ver.

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